La industria alpaquera está en expansión y favorece a pastores y grandes empresas

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Redacción Mundo Textil

El 2018, nuestro país exportó US$ 308 millones de lana de alpaca, un 22% más que en el 2017. Este comercio favorece a unas 250 mil familias que viven directa e indirectamente de esta fibra.

La industria alpaquera, que provee una de las fibras más finas y mejor valorizada del mundo, está creciendo en exportaciones y generando mayores beneficios para los productores locales y empresas textiles. El 2018, nuestro país exportó US$ 308 millones de lana de alpaca, un 22% más que en el 2017, según la asociación de industriales.

Ese mismo año el kilo de prendas de alpaca se vendió en US$ 91, frente a los US$ 44 que costaron los textiles de algodón. Sin embargo, las exportaciones de textiles alpaqueros todavía no alcanzan los volúmenes de las de algodón (US$ 744 millones el 2018), aunque las cifras están aumentando.

Este comercio favorece a unas 250.000 familias que viven directa e indirectamente de la alpaca, desde los pastores andinos hasta las grandes industriales. “Las alpacas son uno de los pocos animales que pueden sobrevivir y dar rentabilidad a sus productores o a la gente que trabaja con ellas por encima de los 4 mil metros”, explica el biólogo Alan Cruz, jefe de La Granja, un centro experimental del grupo textil Inca.

Cada ejemplar de alpaca, que vive en promedio unos 20 años, provee unos tres kilos de lana anual. La fibra más fina y valiosa, llamada “baby alpaca”, se extrae de la parte trasera del cuello y es clave porque mientras más delgada sea esta el precio se eleva. Su demanda actual se centra en colores naturales y compite con cotizadas prendas de cachemir, de la India; y mohair, de África del Sur, en tiendas de todo el mundo.