Escribe: Yuriko Aquino
El sector textil peruano atraviesa una etapa de transformación profunda: los procesos sostenibles y la IA están redefiniendo la manera de producir, diseñar y competir en los mercados globales. Conversamos con diversos profesionales del sector, quienes nos explicaron cómo esta evolución está cambiando el rumbo de la industria.
Durante décadas, la fortaleza del textil peruano ha residido en su herencia artesanal, la calidad de sus fibras y el talento de su gente. Hoy, sin renunciar a esa identidad, la industria se reinventa por producciones más limpias y eficiencia inteligente.
En ese sentido, las empresas textiles ya no se miden solo por su capacidad de producción, sino por su grado de automatización, su huella ambiental y su apertura a la inteligencia artificial (IA). La innovación tecnológica ha pasado de ser una ventaja competitiva a una exigencia de los clientes.

El salto tecnológico del textil peruano
Hasta hace pocos años, muchos procesos seguían siendo manuales o dependientes de la experiencia acumulada. Hoy, los talleres y plantas textiles incorporan sensores, algoritmos y plataformas digitales que registran, predicen y corrigen en tiempo real.
“En Textil del Valle, la innovación no solo nos ha permitido reducir el impacto ambiental mediante un menor consumo de energía y agua y la implementación de procesos más limpios, sino también a proyectar una imagen mucho más moderna de la compañía, lo que nos ayuda a atraer y retener clientes actuales y potenciales”, afirma Juan José Córdova, gerente general de Textil del Valle
En paralelo, la inteligencia artificial ha comenzado a desempeñar un papel clave. Juan José explica que Textil del Valle ya cuenta con revisadoras automáticas de tela basadas en IA y que próximamente incorporarán el Hanger System, un sistema de costura que integra inteligencia artificial, mecanización y automatización.
Esta digitalización también transforma la forma de diseñar y validar productos. Desde la Academia, la Gerente del Centro Tecnológico de Textiles y Confecciones (CTTC) del SENATI, Ilse Rivas, destaca que el cambio empieza en el aula. “Sabemos que la moda es una de las industrias más contaminantes, por eso trabajamos con herramientas digitales que reducen el impacto desde el diseño. Con plataformas como Browzwear, nuestros alumnos crean y aprueban prendas en 3D sin necesidad de fabricamuestras físicas”, señala.
El resultado es una reducción drástica en consumo de materiales, tiempos y envíos. “Antes había que desarrollar la prenda, enviarla y esperar aprobación. Hoy el cliente la ve en segundos y puede hacer cambios sin desperdicio”, enfatiza Rivas.
Este tipo de herramientas, antes exclusivas de marcas internacionales, ahora se enseñan en Perú. De hecho, SENATI es la única institución del país con convenio oficial con Browzwear, preparando a los nuevos técnicos para una industria digital y sostenible.
Textil del Valle ha sido pionera también en la adopción de esta misma tecnología. “Browzwear nos ha ayudado a diferenciarnos de otras compañías al incorporar el 3D en el desarrollo de productos”, explica su gerente general. “Esta plataforma facilita la comunicación con el cliente, haciéndola mucho más ágil, y la complementamos con el Fabric Analyzer, que permite una digitalización más precisa de las prendas. Hoy todas las grandes marcas utilizan este software, y haber sido los primeros en implementarlo en el Perú nos ha permitido fortalecer la relación y fidelización con nuestros socios”, argumenta.

Eficiencia, sostenibilidad y precisión
La sostenibilidad ya no se discute en abstracto. En empresas como Lavandería Landeo, las metas ambientales se traducen en innovaciones concretas. “Continuamente incorporamos tecnología y procesos que reduzcan el consumo de agua, energía e insumos químicos, y que generen menos residuos sólidos y efluentes”, explica la Ing. Giesela Santisteban de Lavandería Landeo.
La empresa ha logrado mejorar su eficiencia gracias al uso de tecnología láser, ozono y sistemas de recuperación de calor. El láser permite eliminar etapas innecesarias en el acabado de prendas, prolongando su vida útil; el ozono reemplaza a agentes oxidantes más agresivos; y los procesos de teñido de baja relación de baño reducen significativamente el uso de agua e insumos químicos.
“Recuperamos el calor de nuestras secadoras para alimentar cámaras de presecado. Cada ajuste cuenta. No se trata solo de cumplir con una norma, sino de entender que la eficiencia energética también es sostenibilidad”, comenta la Ing. Giesela Santisteban.
El compromiso ambiental se respalda con una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) que cumple estándares internacionales, y con el uso de colorantes naturales y productos certificados bajo GOTS, ZDHC, GRS y OEKO-TEX.
“Somos conscientes de que el mercado actual busca proveedores responsables con certificaciones ambientales. Por eso tenemos una línea exclusiva de servicios ecoamigables desarrollados con productos certificados. Apostamos por la innovación sostenible”, sostiene.

El siguiente paso, adelanta la representante de Lavanderías Ladeo, es integrar inteligencia artificial en el control de consumo energético y la detección automática de desviaciones durante el lavado o el teñido: “La IA puede ayudarnos a optimizar cada ciclo y reducir aún más nuestro impacto ambiental”, expone.
El conocimiento como motor
El cambio tecnológico también transforma la forma en que se concibe el conocimiento. Para Ilse Rivas, de SENATI, la transformación digital y la sostenibilidad son dos caras de la misma moneda. “Enseñar a nuestros estudiantes a usar estas herramientas es prepararlos para una industria que exige eficiencia y responsabilidad”, destaca.
En este nuevo escenario, la formación técnica y académica se ha convertido en el eje del ecosistema textil peruano. Instituciones como SENATI, TECSUP, la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) o la Universidad de Lima están incorporando laboratorios especializados, plataformas digitales y programas enfocados en innovación textil, diseño 3D y gestión sostenible.
SENATI, por ejemplo, no solo enseña a manejar maquinaria moderna, sino también a interpretar datos, aplicar inteligencia artificial y comprender el impacto ambiental de cada proceso. En sus laboratorios se realizan ensayos acreditados que evalúan la durabilidad, la solidez del color y la protección al consumidor, servicios que elevan el estándar de toda la cadena productiva.
“Hoy las marcas internacionales piden trabajar con plataformas que midan el impacto ambiental y que garanticen trazabilidad. Tener profesionales que dominen esas herramientas no es opcional: es una exigencia”, resume Rivas.
Asimismo, espacios como Expotextil Perú se han consolidado como verdaderas plataformas de intercambio de conocimiento, donde la academia, la industria y los emprendedores convergen. Es un escenario donde las nuevas generaciones pueden conocer de cerca las últimas tendencias en maquinaria, insumos, sostenibilidad e inteligencia artificial aplicadas al sector. Allí, los estudiantes no solo observan tecnología, sino que dialogan con quienes la crean y la implementan.
Un modelo peruano de sostenibilidad

Perú cuenta con fibras naturales de calidad excepcional, como el algodón Pima o la alpaca, y una reputación global por su acabado fino. La incorporación de tecnología refuerza esa ventaja, al garantizar procesos más limpios, eficientes y trazables.
Por ejemplo, en Textil del Valle está trayendo máquinas de teñido Benninger, las cuales reducen significativamente el consumo de agua y los tiempos de procesamiento, incrementando así la eficiencia, la competitividad y la productividad de la empresa.
El modelo peruano se consolida así sobre tres pilares: materias primas sostenibles, procesos inteligentes y talento técnico calificado. La IA y la digitalización no sustituyen la tradición, sino que la modernizan para un mercado que valora tanto la belleza como la transparencia.
Un futuro inteligente
La sostenibilidad, automatización e inteligencia artificial están redefiniendo el futuro de la moda peruana. Lo que antes era un proceso mecánico, hoy se apoya en datos, simulaciones y decisiones predictivas.
Desde los hilados que corrigen su torsión por sensores hasta los programas que diseñan prendas virtuales antes de que exista una sola puntada, la industria está entrando en una era donde la tecnología no compite con la creatividad, sino que la amplifica.
“La transformación tecnológica nos ha ayudado a ser más competitivos y sobre todo nos ha ayudado a traer talento nuevo que busca ser disruptivo en el sector”, finaliza Juan José Córdova.















