La batalla comercial entre China y EEUU impacta en el sector textil y confecciones

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El Gobierno de Estados Unidos decidió elevar las tasas arancelarias de todos los productos que ingresan de China, medida que afectará al 77% de textiles, ropa y calzado que importan del país asiático. Esta disposición se hará efectiva a partir del próximo 1 de septiembre e implica un incremento del 10% en el pago de impuestos, según la American Apparel & Footwear Association (Aafa).

La orden dada por el gobierno de Donald Trump, incluye las tres cuartas partes de las importaciones chinas de textiles, mientras que el tercio restante, valorizado en 12.000 millones de dólares, se encarecerá a partir del 15 de diciembre. Esto último corresponde a un aplazamiento dispuesto en vista a las compras masivas que se hacen por las festividades de fin de año.

Wolverine Worldwide, uno de los gigantes globales del calzado, propietario de Merrell, Saucony, Sperry o Keds, entre otras marcas, ya ha adelantado que estudia mover parte de su producción de China por el impacto que le pueden generar la subida arancelaria. La compañía ya había iniciado un plan de diversificación de su estrategia de sourcing, que ahora se ve obligada a acelerar.

El pasado mes de junio, las principales empresas del sector de la moda en Estados Unidos se dirigieron a Trump para pedirle que no siga aplicando más aranceles a la importación de prendas manufacturadas en China. La misiva se hizo llegar al Gobierno a través de la Aafa y contaba con las firmas de prestigiosas marcas como Ralph Lauren, así como de grupos como PVH, VF, Tapestry, Global Brands, Gap o Levi Strauss, entre otros.

Redacción Mundo Textil