Gestión de Sustancias Químicas Restringidas en la Industria textil

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Autora: Ing. Carmen Uribe Valenzuela

Magister en Gestión Ambiental

La gestión de las sustancias químicas restringidas es una respuesta necesaria a las presiones actuales sobre la industria textil en torno a una gestión responsable de estos productos y es un eslabón importante dentro de lo que significa lograr un procesamiento sostenible en la cadena productiva textil. En el año 2011 surgieron movimientos ambientalistas como la campaña Detox, de Greenpeace, que puso la voz de alerta sobre los químicos peligrosos que se usaban en la fabricación de destacadas marcas de prendas de vestir, lo que afectaba la salud y seguridad de los trabajadores e impactaba negativamente en el ambiente al emitirse al aire, agua y suelo; y posteriormente surgió el programa Descarga Cero de Sustancias Químicas Peligrosas (ZDHC). Ambos ayudaron a motivar, comprender y actuar a los consumidores, fabricantes, marcas y organismos reguladores. Además se puso de manifiesto que la liberación de estas sustancias empieza en los cultivos de algodón, con el uso intensivo de pesticidas, pasando por la producción del textil (específicamente en la etapa del procesamiento húmedo del material), pero también durante el uso y lavado de la prenda o el artículo del hogar. En este texto se propone a los interesados una gestión basada en el ciclo de Deming —también conocido como ciclo PDCA (del inglés Plan-Do-Check-Act) o PHVA (del español Planificar-Hacer-Verificar-Actuar)—, una estrategia basada en la mejora continua de la calidad.

La Industria Textil y su Impacto al Medio Ambiente

La industria textil desde sus inicios, en la primera Revolución Industrial, se ha basado en un proceso de producción lineal: materia prima, producción, consumo y eliminación como residuo. Esto, aunado al desarrollo de la industria química —el siglo pasado— y la falta de normativas legales o el incumplimiento de estas, permite que en la actualidad presente uno de los patrones de producción más preocupantes en cuanto al impacto ambiental: uso de sustancias químicas tóxicas, alto consumo de agua y energía, generación de grandes cantidades de desechos y vertidos, empleo de materiales de embalaje no biodegradables, entre otros.

Según Nimkar (2018), hay más de 8000 productos químicos diferentes que se utilizan en los textiles y la evaluación del impacto de estos en la salud humana y el medio ambiente es una gran tarea, a veces poco valorada por los consumidores ya que no siempre están dispuestos a pagar precios adecuados por la seguridad del producto, excepto en el caso de los productos de marca.

Asimismo, la creciente preocupación por el impacto negativo que deja la industria de la moda, donde se encuentra la industria textil, exige a la academia e investigadores el desarrollo de tecnologías que puedan minimizar la huella ambiental causada por la producción de artículos como ropa, bolsas y zapatos (Bautista, 2021).

La industria textil y de confecciones en su compleja cadena productiva —tal como se observa en la figura 1— somete a los materiales textiles, en sus diversos estados, a procesos de ennoblecimieto textil en tintorería partiendo del tratamiento previo, teñido, acabado, pasando por estampado y procesos de lavandería, en los cuales se usa de manera intensiva productos químicos, colorantes, pigmentos y el recurso agua.

Figura 1. Diagrama de flujo del procesamiento textil.

Algunas empresas textiles trabajan con equipos de tecnología de última generación; otras en cambio lo hacen con maquinaria no automatizada, antigua, que requiere la intervención manual y que consume altas cantidades de agua y energía. Sin embargo, en ambos casos la falta de gestión de los productos químicos en todo su ciclo de vida no permite reducir su liberación al aire, agua y suelo, ni minimizar los impactos adversos sobre los seres humanos y el ambiente, tal como se indica en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (Ho et al., 2019).

Es importante precisar que las materias presentes en las aguas residuales textiles no solo provienen de los productos químicos añadidos en los procesos de manufactura, sino también de la fibra textil usada, que trae agentes contaminantes como plaguicidas, que causan problemas en la disposición final; peor aún si la empresa textil no realiza ningún tratamiento antes de la descarga a la red de alcantarillado público.

Se podría pensar que la contaminación ambiental acaba en el procesamiento del textil, pero la verdad no es así. En la figura 2 se muestra el patrón de liberación química de las prendas de vestir o de los artículos del hogar hechos de textiles; es decir, en nuestros hogares la contaminación ambiental continúa.

Una gran cantidad de productos químicos que se encuentran en los textiles —tales como compuestos perfluorados (PFC), pesticidas organofosforados, hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH), dioxinas, nonilfenol etoxilado y ftalatos, entre otros— puede presentar riesgos más graves para nuestra salud, como cáncer, inmunotoxicidad, así como peligros para la reproducción y el desarrollo. El ser humano puede absorber estos por la piel, pero también a través de la inhalación o la ingestión de fibras sueltas debido al desgaste. Esto se amplía si consideramos el lavado de los textiles. Los compuestos del tejido pueden eliminarse durante el lavado y a través de las aguas residuales llegar al medio ambiente acuático (Luongo, 2015).

Figura 2. Patrón de liberación química de un producto textil.

Nota: Adaptado de Luongo (2015).

Este gran problema, en conjunto, del productor textil como del consumidor final nos lleva a pensar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), específicamente en el ODS 12, en el que se menciona que el consumo y la producción sostenible nos convoca a desvincular el crecimiento económico de la degradación medioambiental; y en su objetivo 12.4 nos dice que debemos, al 2030, «lograr una gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida, de conformidad con los marcos internacionales convenidos, y reducir significativamente su liberación a la atmósfera, el agua y el suelo a fin de minimizar sus efectos adversos en la salud humana y el medio ambiente».

Gestión de Sustancias Químicas Restringidas

La tendencia en los últimos años, a nivel mundial, de los mercados cada vez más exigentes no solo va por la calidad del producto, sino por garantizar la inocuidad de estos, el cuidado del medio ambiente y la seguridad del consumidor. Es así que existe una serie de requisitos legales y no legales para exportar desde nuestro país de origen a esos países de destino, y la restricción de sustancias químicas en las prendas de vestir que no están contempladas en la legislación es uno de los más importantes que exigen las marcas de prendas de vestir.

Es relevante destacar que la voz de alerta la hizo en el año 2011 Greenpeace, con su campaña Detox, en la que desafió a los grandes grupos textiles para que eliminaran las sustancias tóxicas de su producción. Presentaron estudios de análisis de los efluentes textiles de diversas fábricas, los cuales mostraban presencia de productos químicos peligrosos, con propiedades de persistencia, bioacumulación y toxicidad. Algunas sustancias eran carcinógenas, mutagénicas y causaban problemas para la reproducción y alteraban los sistemas endocrinos y hormonales.

Programa de Descarga Cero de Productos Químicos Peligrosos (ZDHC)

El programa ZDHC (del inglés Zero Discharge of Hazardous Chemicals) surge posterior a la campaña Detox y actualmente convoca a más de 80 compañías entre reconocidas marcas de ropa, así como minoristas, fabricantes, productores de colorantes, entre otros.

Dentro de los pasos más importantes que se dieron está la elaboración de la lista negra de sustancias químicas peligrosas a prohibir en todas las etapas de la fabricación: la conocida MRSL (del inglés Manufacturing Restricted Substances List), o Lista de Sustancias Restringidas en Fabricación. Es actualmente una poderosa herramienta para regular la seguridad de las formulaciones químicas que se utilizan para fabricar las materias primas que entran en los productos y las muestras. Asimismo, se ha dado plazos para la eliminación de su uso, la búsqueda de sustitutos de estas sustancias químicas peligrosas, se ha establecido niveles máximos a alcanzar en las aguas residuales y se ha exigido la aplicación de prácticas de gestión de sustancias químicas, previa capacitación técnica del personal.

Figura 3. Lista MRSL.

Nota: https://mrsl.roadmaptozero.com/

La MRSL del programa ZDHC ayuda a proteger a los consumidores al tiempo que minimiza el posible impacto de los productos químicos peligrosos prohibidos en los trabajadores de producción, las comunidades locales y el medio ambiente.

Lista de Sustancias Restringidas (o RSL, del inglés Restricted Substance List)

La RSL como la MRSL son términos usados en relación con el manejo de sustancias restringidas en la producción de textiles. Se utilizan a menudo como listas de verificación de productos químicos para respaldar las actividades de seguridad de productos y la gestión de estos. Ambas listas pueden contener productos químicos similares, y se usan para probar materiales y productos, pero una RSL es para comprobar la presencia de sustancias restringidas en los productos finales. A diferencia de una MRSL, no tiene incidencia en el proceso de fabricación y solo se aplica a los artículos textiles terminados (Xicota, 2019).

Existen numerosas listas RSL, de cliente, autoridades y con diferentes límites. En la figura 4 vemos el de AFIRM Group. Todas deben asegurar que los materiales, sustancias químicas y otros usados en la fabricación y distribución de productos terminados, cumplan con las leyes de contenido y exposición a sustancias químicas de cada jurisdicción en la que se fabriquen o distribuyan dichos productos. Asimismo, que los productos terminados no expongan negativamente la salud ni la seguridad de los consumidores y las personas que los manipulen.

Figura 4. Listas RSL- AFIRM GROUP.

Nota: Tomado de AFFIRM – Listado de sustancia restringida Versión 06, año 2021, tomado de https://www.afirm-group.com/wp content/uploads/2021/03/2021_AFIRM_RSL_2021_0226a.pdf

Cada cliente tiene un programa para el manejo de las sustancias químicas que busca impulsar la innovación en las sustancias químicas de los productos, reducción de las sustancias químicas peligrosas, con el uso de un enfoque sistemático, basado en los riesgos, la protección de los consumidores, empleados, comunidades y al medioambiente. En la figura 5 se observa la secuencia de la evaluación del potencial de riesgo y de exposición, lo cual permite priorizar las sustancias químicas con mayor riesgo, para eliminarlas y cambiarlas por nuevas reformulaciones, o controlarlas en la lista. Asimismo, se presenta la importancia del cumplimiento respecto de las RSL en las muestras, ya que esto impide el inicio de la producción (Nike, 2017).

Figura 5.  Evaluación de sustancias químicas y diagrama de flujo de muestras textiles.

Nota: Tomado de Nike Inc. Restricted substances list & sustainable chemistry guidance (2017).

Ciclo de Deming

Para la aplicación del ciclo de Deming en la gestión de las sustancias químicas restringidas (mostrada en la figura 6) es necesario tener claros los requisitos de las RSL o de la MRSL. La mayoría de las empresas textiles no solo trabaja para un cliente o marca, sino para varios, los cuales pueden regirse con diferentes RSL.

Figura 6. Ciclo de Deming

Planear

  • Asigne la gestión de la lista o listas RSL o MRSL. Es conveniente crear un equipo de gestión de las sustancias químicas restringidas en su empresa.
  • Capacite al personal tanto de logística, almacén, cocina, desarrollo de producto, tintorería, acabados, lavandería, estampado y todas las áreas que tengan que ver con los productos, para explicar su importancia dentro de las políticas ambientales de la empresa.
  • Verifique que tenga la versión actualizada de las RSL
  • Contacte a sus proveedores de materias primas e insumos.
  • Planifique inventario en su empresa.

Hacer

  • Realice el inventario de los productos químicos que se estén usando en la planta y que se encuentren en el almacén y la cocina.
  • Solicite las hojas de seguridad (MSDS) de cada producto que tenga en el inventario.
  • Cada producto nuevo debe ingresar no solo con su boletín técnico, sino también con su hoja de seguridad.
  • Ubique el CAS de los componentes químicos en la MSDS y contrarréstelos con los CAS de las listas RSL.
  • Comprometa a sus proveedores para suministrar solo insumos y materiales que cumplan con las RSL o MRSL: sería ideal.
  • En producción, registre las recetas usadas en las tinturas, acabados, lavados y estampados, para la trazabilidad. Asimismo, registre las variables de control del proceso. Por ejemplo, temperatura y tiempo de curado para el caso de acabados.

Verificar

  • Valide que se usen materiales y sustancias químicas que cumplan las RSL.
  • Chequee los insumos y sus concentraciones usadas en las recetas.
  • Revise los registros de las variables del proceso: temperatura, tiempo de curado, relación de baño, pick up, entre otros.
  • Muestree y realice pruebas de análisis de los productos textiles en laboratorios certificados.

Actuar

  • En caso de resultados negativos por encima de los valores máximos admisibles o por uso de sustancias prohibidas, sustituya los insumos que no cumplan las RSL o MRSL.
  • No envíe productos, materiales, partes, químicos, componentes, empaques u otros elementos si tiene dudas sobre su cumplimiento.
  • Verifique el cumplimiento de las RSL en producción realizando análisis en laboratorio.
  • En caso de resultados positivos que comprueben que su producto está libre de sustancias restringidas tiene la oportunidad de certificar su producto textil.
  • Comience el ciclo de mejora continua, recuerde que las RSL y MRSL son dinámicas y se actualizan año a año, y es necesario conocer a comienzos de año los cambios en las versiones.

Conclusiones

-La industria textil debe reconocer los impactos negativos al medio ambiente, y gestionar el uso de químicos, del agua, reutilizar y reciclar las aguas residuales, usar energía renovable, y gestionar además las emisiones y los residuos sólidos.

-Las sustancias químicas restringidas pueden ser controladas mediante una gestión adecuada desde la fabricación de los insumos, las materias primas y los artículos textiles del hogar y prendas de vestir.

-Es importante colaborar con el ODS 12 tanto como productores o desde nuestra posición como consumidores responsables y conseguir una gestión ecológicamente racional de los productos químicos, y así reducir su liberación y los daños a la salud y seguridad de las personas y minimizar los impactos al medio ambiente: atmósfera, agua y suelo.

– La gestión respecto de las sustancias químicas restringidas es necesaria e importante si una empresa textil quiere ingresar a mercados más exigentes. El cumplimiento de las listas RSL o MRSL fortalecerá el vínculo con el cliente y permitirá ser considerado un proveedor serio y ambientalmente responsable. Recordemos que este es solo un relevante y beneficioso eslabón dentro de la aspiración de lograr un procesamiento sostenible en la cadena productiva textil.